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INSTITUCIONAL
Breve Reseña

"Todo empezó con una escuelita de Inglés que sólo pretendió cumplir con una necesidad de la zona, que era lograr alumnos bilingües." 

María Luisa Ocampo

Durante años la mayoría de los colegios de la zona no ofrecían inglés extracurricular, se limitaban a dar el inglés oficial (algunos todavía seguían brindando francés) y nada más. Esto llevó a muchos padres a buscar instituciones que enseñaran el idioma de forma más exhaustiva. “La Escuelita” fue uno de los tantos institutos que ofrecían este servicio en Bella Vista, pero, si bien no fue el único, la forma en que los chicos aprendían, los resultados que obtenían y lo contentos que afrontaban las clases llamó la atención.

       

Así "La Escuelita” se transformó en sinónimo de excelente inglés. Lo que comenzó como algo tranquilo se convirtió de a poco en una institución reconocida por toda la comunidad. Al Play, evento de cierre de las actividades, venían padres y amigos de los alumnos, exalumnos, tíos, abuelos o cualquiera que deseara ver a los chicos en acción. Hasta había comercios que decidían cerrar sus puertas más temprano para poder ir a ver a esos chicos “bailar y cantar”.

       

Pero ¿qué era lo que hacía especial a La Escuelita? Podríamos resumirlo en tres palabras: confianza, innovación y alegría.

       

A todos los alumnos se les hablaba en inglés desde el primer día. No importaba si los chicos sabían o no el idioma, si tenían buena o mala pronunciación: tenían que intentarlo. De a poco se daban cuenta que, a diferencia de muchos otros lugares, nadie los retaba por hablar mal o equivocarse, los retaban por no intentarlo. Tenían que hacer el esfuerzo de hablar, intentar entender el idioma, de comunicarse. Los docentes confiaban en que los chicos podrían hacerlo. A nadie se le ocurría pensar que no podrían aprender.

Por otro lado, los métodos “tradicionales” no eran los que más se usaban. El material muchas veces era importado o, en el caso de no encontrar lo buscado, creado por las propias maestras. El Play también nació, fundamentalmente, como una forma distinta de mostrar el trabajo diario y el resultado de todo el proceso de aprendizaje, logrando en el camino que los chicos se sientan parte de su propia educación: no se imponía, era optativo, pero paradójicamente todos querían participar.

Por último estaba la alegría. Los chicos venían contentos, alegres, disfrutaban aprendiendo; la gran mayoría de los exalumnos recuerdan todavía hoy su paso por La Escuelita como un momento maravilloso en sus vidas, de mucho esfuerzo y dedicación, pero también de muchas experiencias únicas y llenas de risas. Una alegría que viene de hacer algo con trabajo, con esfuerzo, de saber que confían en uno y que creen en que pueden hacer lo que se propongan. 

De a poco padres, alumnos y autoridades de La Escuelita comenzaron a pensar en “extender” el modelo que se aplicaba a la enseñanza oficial. Fue así como en el año 1997 abre sus puertas Aberdare College con una propuesta diferente a todo lo ofrecido en la zona, pero con una meta bien clara:

“El objetivo de este nuevo proyecto fue brindar un servicio educativo más completo, ofreciendo una educación amplia y exigente a un estudiantado diverso y talentoso. A través de la actividad diaria nuestros alumnos tienen la oportunidad de desarrollar habilidades sociales y académicas que les posibiliten ser protagonistas del mundo que les toca vivir.  Las artes, los deportes, y las actividades tanto curriculares como extracurriculares les dan la oportunidad de conocerse a sí mismos y desarrollar su potencial, todo esto dentro de un marco de honestidad, sencillez y gentileza.”

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